Crítica: EL CABALLERO OSCURO (THE DARK KNIGHT), de Christopher Nolan.
Resumen: Gracias a su colaboración con la policía y con el nuevo fiscal del distrito Harvey Dent, Batman ha logrado disminuir el crimen en Gotham a su mínima expresión. Sin embargo la aparición del Joker, un extravagante, imaginativo y maquiavélico delincuente, amenaza con echar a perder todo lo conseguido y con sumir a la ciudad en el caos más absoluto.
Crítica: Si algo se han cansado de reclamar los seguidores del noveno arte ha sido que el cómic es efectivamente, un arte con complejidades y dilemas más allá del colorismo y el entretenimiento meramente superficial. Visto en ocasiones por el gran público como un divertimento casi infantil y de poca relevancia, ha sido defendido por sus fans más acérrimos como un soporte que ha dado al mundo obras de calidad literaria contrastada pero que, debido a su origen de lápiz y tinta, pasaban a un segundo plano. El cine en muchas ocasiones -sólo hay que supervisar a qué edad pertenece un alto porcentaje del público que acude a estos eventos- ha potenciado esa imagen del superhéroe vacuo, meramente físico y espectacular, de mucho golpe y poco sentido, capaz de encandilar al espectador más pequeño pero que dejaba un regusto amargo en sus propios admiradores. Dicho de otro modo, estos han conocido muchas veces el infierno y ahora por fin les toca conocer el cielo. En un año que ha dado notables adaptaciones, El Caballero Oscuro supone para el cine de superhéroes la ascensión a otro nivel. Y gracias a su apabullante éxito, será una ascensión conocida y admirada por todos. The Dark Knight, obra mayúscula de Christopher Nolan, es la mayor reivindicación del noveno arte en tiempos. El director ha logrado fusionar al personaje con su versión más adulta y compleja sin dar la espalda al entretenimiento y la acción. Esta mezcla ha dado lugar a un filme apabullante que hace que la palabra cine cobre su auténtico significado. The Dark Knight tiene una serie de personajes cargados de dudas morales y cuyas circunstancias terminan por convertir en víctimas de sus propias esperanzas. Tiene a uno de los mejores villanos de la historia del cine, perfecto contrapunto para un héroe atribulado por su propia simbología. Tiene una -¿sólo una?- interpretación digna de las más grandes alabanzas. Tiene impresionantes secuencias de acción, consecuencia directa de los avatares que sacuden a una Gotham convertida en Pandemonium. Tiene un conmovedor triángulo amoroso en unos tiempos en los que el romance es una vaga quimera. Tiene un persistente tono crepuscular, casi pre-apocalíptico en el que los valores y principios se convierten en una tara. Tiene un masivo descenso a los infiernos donde cada individuo se tiene que ver las caras con sus miedos más profundos. Tiene una construcción narrativa más cercana a un arco argumental de varios números -casi se puede marcar donde termina uno con su respectivo cliffhanger y comienza el siguiente- más cercana al cómic que al cine. Tiene una lucha constante entre el orden y la anarquía, la ley y la justicia, la civilización y el caos, el coraje y el odio… el bien y el mal. Tiene toda la complejidad y el atractivo que durante años ha residido en las páginas de miles de tebeos que tal vez ahora muchos se lancen a descubrir sin prejuicios. Tiene todos los ingredientes que necesita el buen cine y los que hacen de una película un evento social antológico. The Dark Knight es una película imprescindible para conocer el auténtico noveno arte. Para comprender la carga que supone ser un héroe. Para valorar el alto precio del bien en unos tiempos oscuros. Para darnos cuenta que es el sacrificio lo que convierte a un hombre en héroe. Para contemplar sin dudas que, a todos los niveles, este Batman no es un héroe, sino algo más.
Gracias a Pablo Gutierrez y a su estupenda Ktarsis, él mejor que nadie puede hacer la critica de estas peliculas.
Crítica: WALL-E, de Andrew Stanton
Resumen: Hace más de 700 años que la humanidad abandonó un planeta Tierra asolado por la contaminación y la basura. Durante todos esos años Wall-E, un pequeño robot de limpieza, ha cumplido meticulosamente con su misión a pesar de encontrarse en la más absoluta soledad. Todo cambia para Wall-E cuando desde el espacio llega Eve, un sofisticado robot con una misteriosa misión.
Crítica: Una de las virtudes del cine, tal vez la más importante, es la capacidad de conmover. Para un sello de marca como Disney, emocionar en cada uno de sus títulos es más que una alternativa, un deber. Una máxima que define la filosofía de la casa. Durante la última década, la factoría de animación Pixar ha acudido al rescate de la compañía con un buen número de títulos que han locrado dejar señal en millones de espectadores. Pixar ha sido capaz de hacerse un hueco en el corazoncito de su público sin caer en la ñoñería o el exceso de azúcar. Tras semejante racha de éxitos, y aunque resulte sorprendente examinando la notable calidad de sus anteriores trabajos, Wall-E supone para Pixar un paso adelante. Wall-E no sólo es una de las películas más conmovedora de los últimos tiempos, sino un auténtico prodigio narrativo capaz de permitirse 35 minutos iniciales sin una sola línea de diálogo y, en cambio, lograr transmitir al espectador cada uno de los sentimientos padecidos por su singular protagonista. La humanidad es retratada como una sociedad pusilánime, apática y perezosa, demasiado apegada a su propio bienestar e incapaz de pensar en el más preciado bien común, en una película que no se corta a la hora de criticar el consumismo, la predestinación de las clases y el desastre ecológico. Pero Wall-E es ante todo una gran historia de amor que cuenta además con una escena memorable, de esas que perduran de generación en generación, en forma de un magnífico baile espacial cuya composición está sólo al alcance de los genios. Wall-E es por tanto un producto de animación único, capaz de competir de tú a tú con cualquier drama de “carne y hueso” que se le ponga delante en el festival, convención o premio de turno. No en vano, si algo aprendemos con Wall-E, es que el corazón también puede estar hecho de tuercas.
"Bonitas historias de entretenimiento sobre la humillación cotidiana de existir"
Mostrando entradas con la etiqueta critica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta critica. Mostrar todas las entradas
domingo, agosto 17
miércoles, mayo 14
Cap: 840. El post de Risto Mejide:
Tú sí que cuestas.
Publicado 02-05-2008
Prensa ADN
(Hartículo/ADN/2-05-08)
Parece algo evidente y, seguramente, a estas alturas de mi huida, debería dejar de parecérmelo. Una perogrullada para alguien que en teoría se gana la vida vendiendo expectativas. Otra de esas cosas que debería llevar tatuadas en el iris, serigrafiadas en el culo, grabadas a fuego lento sobre mi dedo más peligroso, este pulgar juguetón que manda sobre tele y móvil.
Y es que en mi rodeo semanal a la rutina más insignificante, hoy tropiezo con la necesaria diferencia entre lo que cuestan las cosas, lo que realmente valen y lo que uno, al final, acaba pagando por ellas.
Cosas como enviar un mensajito. Enviar un mensajito no cuesta nada. Agarrar ese dispositivo que emite ondas perjudiciales desde tu bolsillo más próximo a los genitales, y ponerse a teclear como un gnomo con soriasis poseído por el espíritu de jotabé. La gente lo hace conduciendo, follando y hasta desde la taza del w.c. Pagar, lo que se dice pagar, como se carga en cuenta, apenas se nota, tú le das al send y unos pocos céntimos de euro más tarde, el mensaje llega sin pagar ni un solo canon por faltas de ortografía. Y como valor, estarás de acuerdo conmigo en que no tiene precio, último bastión de la comunicación asíncrona, del falso amiguismo del tenemos que vernos y de la infidelidad conyugal que clama ser descubierta.
Cosas como enamorarse. Enamorarse vale mucho, sí, pero lo acabas pagando cada vez más caro. Quizá por eso cada vez da como más pereza. Enamorarse, además, con tanto zapping, se está convirtiendo en un quererse hacia fuera, un gustarse mucho a través de otro, un darse mucho para recibirse mejor, y eso, tarde o temprano, acaba pasando fractura. Igual por eso proliferan las amistades WIPP Express, aquéllas con derecho a frote ocasional, fugaz, bien sucio y sin ningún tipo de compromiso, hasta tu próxima colada.
Cosas como salir por la noche. Bufff, aquí sí que hemos tocado fondo. Salir a pagar una copa que cuesta diez veces su valor real rodeado de masa sudada que baila algo a lo que un tipo rodeado de vinilos casposos ha decidido llamar música, sólo se entiende desde un punto de vista. Sexo. Aguantar que otro tipo cuyo libro de cabecera son las memorias completas de Chuck Norris decida si entras o no en un local sólo tiene una explicación creíble. Mucho sexo. Y bueno, también están las que salen con las amigas sólo para bailar y divertirse. Eso es cierto que tiene otro tipo de explicación. Falta de sexo.
Cosas como mirar la tele. La aparentemente única alternativa cotidiana para tantos sedentarios, desenamorados y solitarios acompañados en general. Millones de conversaciones apagadas por el encendido de un solo electrodoméstico. Que si la nevera mata el gusanillo, la consola el tiempo y la plancha todo tipo de arrugas, lo que mata la tele es la oportunidad de hablar y contarse cosas, el cómo te ha ido el día, el qué quieres que hagamos mañana, el cómo te sientes hoy. Y eso sí que tiene un valor fuera de cualquier parrilla que cualquier listillo pueda patrocinar jamás.
Cosas como escribir. Para terminar, me temo que escribir nos cuesta más a los que menos valor aportamos. Una vez, un entrañable viejecito me dijo, mirándome a los cojones del alma, que para ser escritor “sólo hace falta saber escribir sin faltas de ortografía y ser un poco menos pendejo que los demás
Publicado 02-05-2008
Prensa ADN
(Hartículo/ADN/2-05-08)
Parece algo evidente y, seguramente, a estas alturas de mi huida, debería dejar de parecérmelo. Una perogrullada para alguien que en teoría se gana la vida vendiendo expectativas. Otra de esas cosas que debería llevar tatuadas en el iris, serigrafiadas en el culo, grabadas a fuego lento sobre mi dedo más peligroso, este pulgar juguetón que manda sobre tele y móvil.
Y es que en mi rodeo semanal a la rutina más insignificante, hoy tropiezo con la necesaria diferencia entre lo que cuestan las cosas, lo que realmente valen y lo que uno, al final, acaba pagando por ellas.
Cosas como enviar un mensajito. Enviar un mensajito no cuesta nada. Agarrar ese dispositivo que emite ondas perjudiciales desde tu bolsillo más próximo a los genitales, y ponerse a teclear como un gnomo con soriasis poseído por el espíritu de jotabé. La gente lo hace conduciendo, follando y hasta desde la taza del w.c. Pagar, lo que se dice pagar, como se carga en cuenta, apenas se nota, tú le das al send y unos pocos céntimos de euro más tarde, el mensaje llega sin pagar ni un solo canon por faltas de ortografía. Y como valor, estarás de acuerdo conmigo en que no tiene precio, último bastión de la comunicación asíncrona, del falso amiguismo del tenemos que vernos y de la infidelidad conyugal que clama ser descubierta.
Cosas como enamorarse. Enamorarse vale mucho, sí, pero lo acabas pagando cada vez más caro. Quizá por eso cada vez da como más pereza. Enamorarse, además, con tanto zapping, se está convirtiendo en un quererse hacia fuera, un gustarse mucho a través de otro, un darse mucho para recibirse mejor, y eso, tarde o temprano, acaba pasando fractura. Igual por eso proliferan las amistades WIPP Express, aquéllas con derecho a frote ocasional, fugaz, bien sucio y sin ningún tipo de compromiso, hasta tu próxima colada.
Cosas como salir por la noche. Bufff, aquí sí que hemos tocado fondo. Salir a pagar una copa que cuesta diez veces su valor real rodeado de masa sudada que baila algo a lo que un tipo rodeado de vinilos casposos ha decidido llamar música, sólo se entiende desde un punto de vista. Sexo. Aguantar que otro tipo cuyo libro de cabecera son las memorias completas de Chuck Norris decida si entras o no en un local sólo tiene una explicación creíble. Mucho sexo. Y bueno, también están las que salen con las amigas sólo para bailar y divertirse. Eso es cierto que tiene otro tipo de explicación. Falta de sexo.
Cosas como mirar la tele. La aparentemente única alternativa cotidiana para tantos sedentarios, desenamorados y solitarios acompañados en general. Millones de conversaciones apagadas por el encendido de un solo electrodoméstico. Que si la nevera mata el gusanillo, la consola el tiempo y la plancha todo tipo de arrugas, lo que mata la tele es la oportunidad de hablar y contarse cosas, el cómo te ha ido el día, el qué quieres que hagamos mañana, el cómo te sientes hoy. Y eso sí que tiene un valor fuera de cualquier parrilla que cualquier listillo pueda patrocinar jamás.
Cosas como escribir. Para terminar, me temo que escribir nos cuesta más a los que menos valor aportamos. Una vez, un entrañable viejecito me dijo, mirándome a los cojones del alma, que para ser escritor “sólo hace falta saber escribir sin faltas de ortografía y ser un poco menos pendejo que los demás
domingo, abril 27
Cap: 830.Cinco Reflexiones; "Lo sexy es el atajo más rápido"
El pensamiento de Risto.
Porque excita. Porque despierta. Y porque lo hace en el mínimo tiempo posible. Una voz, una mirada, un gesto, una insinuación y allá vamos, con todos nuestros sentidos rehenes de una atracción primaria, biológica, irracional. En un entorno sobresaturado de mensajes y cada vez más caros de publicitar, lo sexy es el atajo más rápido y más rentable hacia la seducción; la seducción, droga dura para nuestra imaginación; y la imaginación, la antesala necesaria de cualquier compra.
Todo por la fama.
Todo por nada. Porque la fama no es nada. Bueno, sí, que la gente que no te conoce de nada se piense que te conoce y los que sí te conocen de verdad, te conozcan un poco menos. El resto, es confundir los medios con los fines. Ser famoso haciendo qué. Porque parece que últimamente se han invertido las tornas. Antes (no mucho antes) se perseguía el prestigio que, con mucha suerte y aún más trabajo, acababa desembocando en fama. Hoy por hoy, lamentablemente, dos corridas rentan muchísimo más que dos carreras.
Pensamiento positivo.
Cuánto daño ha hecho el pensamiento positivo al ser humano. Al primero que dijo eso de ‘sé tú mismo’ deberían haberlo colgado por los genitales. Y desde entonces, todos sus secuaces nos vienen atormentando con libros de autoayuda que no hacen más que presionarnos a cambio de algunos euros, demasiadas páginas y muy pocas ideas. Jamás en la historia se publicaron tantos libros con la palabra ‘felicidad’ en el título. Y paradójicamente, jamás la humanidad ha dado mayores signos de infelicidad. Prefiero creer en la honestidad desinteresada. Prefiero creer en el Pensamiento Negativo.
Cosas que me hacen reír.
Los políticos. El sobrino de Buenafuente. Aaron Sorkin. La gente que se toma demasiado en serio. Las promesas previas a un orgasmo. El Chandler del principio y el Joey del final. La espontaneidad. Un bebé que sale partiéndose la caja en Youtube. Un spot de hace un tiempo en el que un bárbaro se enfrentaba solo contra todo un ejército y en el momento de la batalla se sentía tan sobrado que hasta tiraba el escudo. Cosquillas con mala intención. Mi novia.
¿Cómo me seducen las mujeres?
Supongo que como a todos. Con la dosis justa de indiferencia. Luego, si me enamoro, es porque la admiro por su calidad humana, hasta el punto casi de sentirme mala persona a su lado. Por último, cuando llego a quererla, eso es que me ha hecho ser incoherente de algún modo. Por lo visto, la acepción latina del verbo seducir, ‘seducere’, puede traducirse también como ‘descarrilar’. Al final te sueles quedar con la persona que más te haga descarrilar de tu propia vida.
(WOMAN/21-04-08)
¿Por qué sigue vendiendo lo sexy? Risto Mejide
Risto en su salsa.OT 2008.
sábado, abril 26
Cap: 829. OT 2008
El video de la 2ª Gala, donde veremos a Lorena (edición 2007) cantando, a Mimi haciendo algo que no le doy importancia pero que en el primer OT no pasaba. Aqui se puede observar cómo ha cambiado OT desde la primera edición.
The Best. Chenoa. De lo mejor que ha pasado por OT. El video es de los chenoistas.
Un programa de artistas, un programa que al principio quería sacar cantantes al estrellato para poder hacer un disco se ha transformado en un reality sin sentido donde lo único que muestra es la mayor cantidad de carne para ilusión de adolescentes y lanzar a un mercado saturado mas de lo mismo. Cuánta razón tiene Risto en muchas de sus críticas. Ahora mucha gente comenta de Gran Hermano como casi todas las chicas pasan por interviú según salen de la casa, bien creo que dentro de poco empezará a pasar lo mismo con las chicas de Ot. Interviu me parece genial, pero no para una carrera que esta empezando... ¿te quieres dedicar a cantar no? pues eso.
No, no sigo OT este año, solo pude verlo el primer año, pero mirando el tube la unica que merece la pena ganar seria (opino lo mismo que Risto):
Virginia - Smile
Porque tanto su cara como su voz son preciosas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)